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Nuestra historia

El surgimiento de Trabajando Unidos Huehue se sitúa en un contexto caracterizado por profundas desigualdades sociales, conservadurismo cultural y ausencia de mecanismos de protección para personas de la diversidad sexual y de género en el departamento de Huehuetenango. A inicios de 2010, las expresiones de identidad y orientación sexual diversas eran fuertemente estigmatizadas, lo que generaba condiciones de exclusión en ámbitos como la salud, la educación, el empleo y la participación social. En este escenario, un grupo de personas comenzó a reunirse de manera informal con el propósito de compartir información, apoyarse mutuamente y construir espacios seguros donde pudieran expresarse sin temor a represalias. Estas reuniones iniciales constituyeron el primer paso hacia la organización comunitaria, motivadas más por la necesidad de sobrevivencia y apoyo emocional que por una intención formal de constituir una entidad.

Un elemento decisivo en esta etapa fue la influencia de programas de prevención del VIH impulsados por organizaciones externas que trabajaban con poblaciones clave. Las actividades desarrolladas por CONAVIH facilitaron la creación de espacios de encuentro donde las personas podían acceder a información sobre salud sexual, pruebas de detección y procesos educativos. Estos espacios permitieron que personas que hasta entonces vivían su identidad en aislamiento pudieran reconocerse como parte de una comunidad con experiencias compartidas. A partir de estos encuentros surgió la Red de Diversidad Sexual -DISEX-, considerada el antecedente directo de la organización. DISEX funcionó como una estructura comunitaria de base que promovió actividades de sensibilización, reuniones periódicas y acciones de apoyo entre pares, marcando el tránsito de la experiencia individual a la acción colectiva.


El fortalecimiento organizativo se vio impulsado posteriormente por la vinculación con la Red Nacional de Diversidad Sexual -REDNADS-, lo que permitió integrar la experiencia local en una agenda nacional de derechos humanos. La participación en encuentros, capacitaciones y espacios de articulación amplió la perspectiva del grupo, que comenzó a incorporar enfoques de ciudadanía, incidencia política y defensa de derechos más allá de la salud sexual. Este vínculo también facilitó la construcción de alianzas con organizaciones de otros territorios, como Asociación Gente Positiva y Asociación LAMBDA, así como el intercambio de metodologías y el reconocimiento del colectivo como un actor legítimo dentro del movimiento social.

A pesar de estos avances, la organización enfrentó desafíos significativos, ya que durante varios años su funcionamiento dependió principalmente del voluntariado y del compromiso personal de sus integrantes, así como del acompañamiento y apoyo brindado por las organizaciones antes mencionadas, lo que dificultaba la sostenibilidad de las acciones y la continuidad de los procesos. La ausencia de personería jurídica limitaba el acceso a financiamiento y a convenios institucionales, por lo que surgió la necesidad de iniciar un proceso de formalización. Este proceso implicó la elaboración de estatutos, la definición de órganos de gobierno y la capacitación en gestión organizacional. El acompañamiento del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria -NIMD- resultó fundamental para fortalecer capacidades en planificación estratégica, gobernanza interna y liderazgo democrático, sentando las bases para una institucionalidad sólida.


La llegada de la pandemia de COVID-19 representó uno de los momentos más complejos en la historia de la organización, ya que las restricciones sanitarias interrumpieron las actividades presenciales, afectaron los procesos de formación y limitaron el contacto directo con la población beneficiaria. Muchas personas de la población enfrentaron pérdida de empleo, precarización económica y situaciones de violencia en sus entornos familiares, lo que incrementó la demanda de apoyo comunitario. Asimismo, este contexto provocó el fallecimiento de varias personas, no únicamente a causa del COVID-19, sino también por las condiciones de desabastecimiento y las limitaciones en el acceso a servicios y recursos esenciales que se generaron durante la pandemia. Ante este escenario, la organización se vio obligada a replantear su forma de trabajo, adaptando sus estrategias hacia modalidades virtuales y acciones de asistencia directa.

Durante este periodo, Trabajando Unidos Huehue desarrolló iniciativas de apoyo solidario que incluyeron la distribución de víveres, kits de higiene y acompañamiento emocional a personas en situación de vulnerabilidad. Asimismo, se fortalecieron los canales de comunicación digital para mantener el contacto con la comunidad y difundir información confiable sobre medidas de prevención y acceso a servicios de salud. Este proceso permitió identificar nuevas necesidades y evidenció la importancia de incorporar un enfoque integral que abordara no solo la salud sexual, sino también la salud mental, la seguridad económica y el bienestar social.



Uno de los logros más significativos de esta etapa fue la obtención de la personería jurídica en 2023, con el acompañamiento del Grupo de Apoyo Xela y Fundación Arcus, y la expansión territorial de la intervención de la organización.

El reconocimiento legal marcó un antes y un después en la historia institucional, ya que permitió a TUH gestionar proyectos propios, firmar convenios y participar formalmente en espacios de diálogo con instituciones públicas y organismos internacionales.

A partir de este hito, la organización inició un proceso sostenido de consolidación, ya que la obtención de la personería jurídica facilitó la implementación de proyectos integrales orientados no solo a la atención directa de la población LGBTIQ+, sino también a la sensibilización de actores comunitarios, autoridades locales y organizaciones aliadas. Se promovieron procesos de formación en derechos humanos, liderazgo juvenil y prevención de la violencia, dirigidos especialmente a municipios donde previamente no existía presencia organizativa.

De manera paralela, TUH fortaleció su trabajo de incidencia política a nivel local y departamental, participando en mesas interinstitucionales, espacios de diálogo con autoridades y procesos de consulta sobre políticas públicas relacionadas con juventud, salud y derechos humanos. Esta participación permitió posicionar las demandas de la diversidad sexual en agendas institucionales donde anteriormente no eran consideradas, contribuyendo a la visibilización de problemáticas específicas como la discriminación en servicios públicos y la falta de atención diferenciada.



Otro avance relevante fue la construcción de alianzas con organizaciones de sociedad civil, colectivos juveniles y plataformas de derechos humanos, lo que permitió articular esfuerzos y desarrollar acciones conjuntas de sensibilización social. Estas alianzas facilitaron la realización de campañas comunitarias, actividades culturales y procesos de formación que promovieron la convivencia pacífica y el respeto a la diversidad, ampliando el impacto de la organización más allá de su población directa.

En los últimos años, Trabajando Unidos Huehue ha avanzado hacia una visión integral de desarrollo organizacional que combina atención comunitaria, incidencia política, formación y construcción de redes. Su posicionamiento como referente departamental ha permitido que otras organizaciones, instituciones públicas y organismos internacionales reconozcan su trayectoria y experiencia en el trabajo con población diversa. Este reconocimiento ha fortalecido su legitimidad y ha abierto nuevas oportunidades de colaboración. En la actualidad, TUH continúa consolidando su institucionalidad con el objetivo de contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva, equitativa y respetuosa de los derechos humanos.

Aunado a lo anterior, los diagnósticos organizacionales impulsados por el NIMD entre 2021 y 2022, y recientemente de People in Need en 2025, revelaron tanto debilidades como oportunidades, ya que se identificó la necesidad de diversificar las áreas de trabajo, fortalecer la sostenibilidad financiera y ampliar la cobertura territorial. Como resultado, la organización inició una etapa de reestructuración interna orientada a consolidar su capacidad operativa; se revisaron los mecanismos de toma de decisiones, se definieron roles y responsabilidades dentro de la junta directiva y se establecieron procedimientos administrativos más claros.